Panel 1: Historización el plan. Plan de estudios como prácticas de lecturas y escrituras

 

Por Prof. Fabiana Castagno[1]

El punto de partida para la presentación es el título asignado a la Mesa: Historizando el plan. Nos convoca desde el  “narrar”/ “narrarnos”, operación que permite volver sobre el pasado para  re-conocerlo. Se trata de efectuar una lectura en torno a las escrituras realizadas durante más de dos décadas. Es una interesante invitación a volver los ojos sobre nosotros para recuperar las mejores tradiciones para potenciarlas e identificar debilidades y así proyectarnos a partir de  enseñanzas que nos deja la experiencia acumulada.

La exposición se organiza en tres momentos. Uno, referido a algunas notas o rasgos que contribuyan a conceptualizar que supone un plan de estudios, qué hay ahí, qué encierra. En segundo término, se enumeran un conjunto de datos que configuran un  contexto producido a  lo largo de estas décadas,  distinto a aquel en el que se diseñó y puso en marco el actual plan. En tercer lugar, se formulan algunas preguntas y ciertas afirmaciones –vinculadas a los puntos anteriores-, que  pueden acompañar nuestras reflexiones sobre el asunto.

 

Acerca del plan como escritura situada y colectiva

El plan de estudios puede ser entendido, en primer lugar, como una práctica de escritura   situada de alta complejidad por  la escala en que se resuelve y las implicancias que tiene en una universidad pública  y sostenida en principios democráticos. Se trata de una escritura que regula prácticas, cohesiona, distribuye tiempos y espacios, otorga identidades, aborda cuestiones epistemológicas… Es un tipo de escritura colectiva que involucrar diferentes sectores y actores, consensos y disensos que compromete dos procesos: el de participación y el de representación.

Entendida desde esta perspectiva, la experiencia  transitada nos enseña que cuando “escribimos” un plan de estudios no podemos incluir “todo”. Tampoco,  en esa versión definitiva estarán todos los sectores presentes del mismo modo que en el punto de partida. La escritura colectiva de un plan de estudios inevitablemente  selecciona y, por lo tanto, también constituye un acto de renuncia. Y también transforma, reformula.

En segundo término,  es importante reconocer  la inevitable la distancia entre el diseño de un plan de estudios y el  desarrollo. Hay entre ambos términos un complejo juego de lecturas, escrituras e interpretaciones. El desafío que nos deja la experiencia  es unirlos  a través de un diálogo que permita construir conocimiento y producir una resignificación informada que tengan en cuenta  la convergencia de múltiples aspectos, entre los cuales interesa puntualizar los siguientes:

  • las condiciones materiales en que realizamos los procesos de formación
  • las condiciones simbólicas de los actores involucrados, docentes, alumnos, no docentes, equipos de gestión: la afectación en las identidades y sus respectivas trayectorias profesionales, educativas…
  • el estado de discusión del campo disciplinar
  • el estado de las prácticas en el campo profesional

 

Otro rasgo del plan de estudios es que puede tratarse de una escritura fragmentada o una escritura cohesionada. En ese sentido, el plan vigente en su formulación pretendió resolver una  propuesta formativa  percibida como fragmentada en aquel entonces, a un diseño que cohesionara a través de la organización en áreas, ciclos y ejes vertebradores. Sin embargo,  hoy, en su desarrollo sigue siendo  un desafío.

 

Acerca del contexto en las últimas dos décadas

Una serie de acontecimientos se han suscitado durante los últimos veinte años que configuran hoy un escenario distinto para “re armar” el plan de estudios. Ofrecen otras claves para pensar los procesos de formación. Solo se mencionan  algunos que por su relevancia  impactan en el asunto que nos ocupa. De la década del 90 cabe mencionar: la consolidación de los procesos de masificación de la educación superior, el desarrollo incipiente de los posgrados y la diversificación de las ofertas de pregrado vinculadas al campo. También, la consolidación de desarrollos teóricos y discusiones en Latinoamérica dentro del campo de la comunicación, las transformaciones que comienzan a instalarse con las TIC y el inicio de una problematización en torno a la lectura y la escritura como prácticas clave en los procesos de formación.

En la década del 2000,  se destacan  la sanción de la Ley de Educación Nacional y su potencial impacto en los procesos formativos universitario con una mayor heterogeneidad en las trayectorias de los estudiantes. En nuestra universidad, cabe mencionar el desarrollo de algunos programas como  Articulación Escuela Media – Universidad, PACENI , el Programa de ingreso  y permanencia. Más recientemente,  el Programa PAMEG que institucionalmente pretende acompañar el ingreso, el egreso y las vacancias curriculares. Para mencionar, finalmente, la recientemente creación  de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.  Todos estos acontecimientos aportan  una mirada de la formación de grado desde perspectivas distintas a las que atravesaron el plan 93.

 

Acerca de preguntas y afirmaciones para re armar el plan

En función de lo planteado en los puntos anteriores  y sobre la base de los últimos años interesa poner en foco el plan de estudios desde la perspectiva: ¿qué pasa con las lecturas y las escrituras que proponemos a los estudiantes durante el grado?  ¿Qué géneros seleccionar en una formación de grado para favorecer experiencias relevantes  en los alumnos? ¿Cómo hacer habitable el plan de estudios a los estudiantes a través de prácticas que genuinamente los incluya en el campo disciplinar y profesional que debe honrar la democratización del acceso a los saberes, pero también a la forma en que ellos se construyen? ¿Cómo hacerlo habitable también para nosotros, docentes, de manera tal que permita y potencie nuestro desarrollo profesional académico y científico en una universidad pública y en contextos de masividad?

Finalmente se presentan dos afirmaciones realizadas por el Dr. Charles Bazerman  en su reciente  visita a Chile y a la UNC para contribuir a la reflexión,  a la vez,  que pueden resultar algo provocadoras:

“Los textos que demos a leer y escribir van a determinar el modo en que interpretamos el mundo.”

 “A evaluaciones estúpidas, curriculums estúpidos”.

 

 


[1] Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación UNC. Docente de las cátedras Técnicas de Estudio y comprensión de textos, Enseñanza y curiculum y Didáctica de la Comuniaciòn I.  Area de investigación: procesos de formación, lectura y escritura académica en la educación superior.